Lluvia Roja sobre la India
La revista científica revisada por pares Astrophysics and Space Science ha confirmado que publicará un controvertido documento que defiende el origen extraterrestre de unas partículas misteriosas que cayeron sobre la India en el año 2001.
Se recibe con escepticismo la afirmación de una posible
lluvia de microbios alienígenas.
5 Enero 2006
Especial para World Science
Un documento que aparecerá en una revista científica
(Astrophysics and Space Science) afirma que hace cuatro
años una extraña lluvia roja podría
haber vertido a la Tierra microbios provenientes del espacio
exterior.
Pero el informe se está encontrando con una lluvia
de escepticismo por parte de los científicos que
dicen que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas
extraordinarias; y esta ciertamente no las aporta.Aunque
los científicos están de acuerdo en dos puntos.
Esas cosas parecen células, al menos superficialmente,
y nadie parece estar seguro de lo que son.Foto derecha:
Las partículas aumentadas cerca de 1.000 veces su
tamaño real (cortesía Godfrey Louis).
“Estas partículas tienen muchas
similitudes con las células biológicas, aunque
están desprovistas de ADN”, escribieron Godfrey
Louis y A. Santhosh Kumar, de la Universidad Mahatma Gandhi
en Kottayam, India, en el controvertido documento.
¿Son estás partículas,
que parecen células, una especie de vida alterna
del espacio?”
El misterio comenzó cuando una lluvia
escarlata que contenía motas rojas
cayó parcialmente sobre la India en 2001. Los investigadores
dijeron que las partículas podrían ser polvo
u hongos, pero la cosa no quedó clara.
El nuevo documento incluye un análisis
químico de las partículas, una descripción
de su apariencia bajo el microscopio y una inspección
de las zonas donde cayeron. En él se valoran varias
explicaciones para estas partículas y se concluye
que las motas, que recuerdan vagamente a glóbulos
rojos, podrían haber llegado a bordo de un meteorito.
Una revista de investigación revisada
por pares, Astrophysics and Space Science, ha aceptado publicar
el documento. Esta revista publica algunas veces trabajos
acerca de hallazgos poco convencionales, pero muy raramente
si el contenido se atreve a bordear los límites generalmente
establecidos por la ciencia, como en lo relativo a las afirmaciones
sobre visitantes extraterrestres.
Si las partículas representan formas
de vida alienígena, dijeron Louis y Kumar, esto encajaría
con una vieja teoría llamada panspermia, que sostiene
que las formas de vida podrían viajar a través
del universo en el interior de cometas y meteoritos.
Estos objetos rocosos podrían por
ello “actuar como vehículos diseminadores de
vida en el universo”, añadieron. Ambos autores
publicaron online esta semana su documento en una base de
datos empleada a menudo por los astrónomos para dar
a conocer sus trabajos.
Louis y Kumar habían enviado previamente
otro documento, que no llegó a publicarse, en el
que decían que las partículas podían
crecer y reproducirse si se las sometía a calores
extremos. Pero estas afirmaciones no se incluyen en el documento
publicado en la revista Astrophysics and Space Science.
El trabajo se limita principalmente a argumentar el origen
meteórico de las partículas, citando informes
periodísticos que hablan de la ruptura en la atmósfera
de un meteorito que tuvo lugar horas antes de la lluvia
roja.
John Dyson, editor jefe de Astrophysics
and Space Science, confirmó haber aceptado el documento,
pero comentó que no lo había leído,
ya que fue su codirector de edición, Willem Wamsteker,
de la Agencia Espacial Europea, quien llevó el asunto.
Desafortunadamente Wamsteker murió hace varias semanas
a la edad de 63 años.
Generalmente se cree que publicar un documento
en una revista revisada por pares le confiere un sello de
seriedad científica, ya que los investigadores inspeccionan
los hallazgos del proceso. Pero en este caso, el documento
sobre la lluvia roja ha provocado descrédito.
“Realmente no creo que provengan
de un meteorito”, escribió el biólogo
de la Universidad de Harvard Jack Szostak acerca de las
partículas en un email. Y este no es el primer informe
acerca de lluvias rojas de origen biológico, añadió,
aunque si parece que es el más detallado.
Szostak comentó que los test químicos
que emplearon los investigadores no eran muy sensibles.
Las así llamadas células son verdaderamente
“raras”, y añadió que le preguntaría
a sus amigos microbiólogos si sabían qué
podían ser.
“No tengo una explicación
obvia”, asintió por e-mail el prominente investigador
sobre los orígenes de la vida David Deamer, de la
Universidad de California en Santa Cruz. Se parecen “a
las células de verdad, pero con una pared celular
muy gruesa. Pero el salto a una forma de vida extraterrestre
entregada a la Tierra es seguramente la hipótesis
menos probable”.
Hacen falta muchas pruebas adicionales,
añadió. Louis estuvo de acuerdo, “Aún
quedan muchas cosas por estudiar”, escribió
en su e-mail.
Los investigadores no combaten la propia
teoría de la panspermia, que tiene un buen número
de seguidores dentro del ambiente académico. “La
Panspermia podría ser perfectamente posible”,
escribió Lynn J. Rothschild del Centro de Investigación
NASA Ames en Moffett Field, California, en un e-mail. “Sólo
que no estoy muy segura de que esto sea un caso de panspermia”.
Otros juzgaron el estudio más favorablemente.
“Creo que necesitamos hacer exámenes
más cuidadosos del material encontrado en la lluvia
roja, pero hasta el momento y a primera vista este caso
parece sugerir que podría ser correcto”, comentó
Chandra Wickramasinghe, director del Centro de Astrobiología
de Cardiff en la Universidad de Cardiff, Reino Unido, y
uno de los principales defensores de la panspermia.
La historia de las motas comenzó
el 25 de julio del 2001, cuando los residentes de Kerala,
un estado ubicado al sudoeste de la India, comenzaron a
ver caer una lluvia escarlata en algunas áreas.
“En casi todo el estado, salvo en
dos distritos del norte, se han reportado observaciones
de estas inusuales lluvias a lo largo de la semana pasada”,
informaba la BBC online el 30 de julio. “Los expertos
dijeron que la explicación más razonable para
el fenómeno era la presencia de polvo en la atmósfera,
lo cual daba al agua su color”.
La explicación no dejo satisfecho
a todo el mundo.
La lluvia “va eludiendo las explicaciones
a medida que pasa el tiempo”, informaba una semana
más tarde el periódico Indian Express en su
edición cibernética. El artículo comentaba
que el Centro para el Estudio de las Ciencias de la Tierra,
con sede en Thiruvananthapuram, la India, había descartado
una hipótesis inicial acerca del impacto de un meteorito
que había provocado la lluvia a favor de otra que
defendía que las partículas eran esporas de
hongos.
Pero “las especies exactas aún
no habían sido identificadas [y] ¿cómo
es posible que una cantidad tan grande de esporas pueda
aparecer sobre una pequeña región y sigan
siendo desconocidas?”, se preguntaba el director del
centro M. Baba. El profesor Baba no ha respondido a un e-mail
enviado por World Science esta semana.
La lluvia roja continuó apareciendo
esporádicamente durante cerca de dos meses, aunque
la mayor parte cayó durante los primeros 10 días,
comentaron Louis y Kumar. La “impactante coloración
roja” resultó provenir de unas partículas
microscópicas mezcladas en rojo, añadieron,
que “no tienen similitudes con el polvo normal del
desierto”.
Al menos 50.000 Kgs (50 toneladas) de esas
partículas cayeron en total, según su estimación.
“Un análisis posterior de este extraño
fenómeno muestra que los procesos atmosféricos
de transporte convencionales, como las tormentas de polvo,
etc. no pueden explicarlo”.
”Las partículas rojas se encontraban
uniformemente dispersas en el agua de lluvia”, escribieron.
“Cuando se recogió agua de lluvia y se la mantuvo
varias horas en un vaso, las partículas suspendidas
tendían a decantarse hacia el fondo”.
”La lluvia roja se dio en varios
lugares durante una lluvia normal y continua”, prosigue
el documento. “Desde unos pocos lugares se reportó
que las personas que iban por la calle se encontraron sus
ropas teñidas por gotas de agua roja. En otros lugares
concretos, la concentración de partículas
era tan grande que el agua de lluvia casi parecía
sangre”.
La precipitación, añadieron
los investigadores, tenía una aparición altamente
localizada. Normalmente se daba sobre un área que
iba de menos de un kilómetro cuadrado a unos pocos
kilómetros. Muchas veces surgía de forma brusca,
lo cual significa que mientras que llovía fuertemente
rojo en un lugar, unos pocos metros más lejos no
había lluvia roja”. La media de duración
de cada una de esas lluvias rojas iba desde unos pocos minutos
hasta los 20 minutos, añadieron.
Los científicos recopilaron mapas en los que se indica
dónde y cuándo ocurrieron las lluvias basándose
en los periódicos locales.
Las partículas parecen organismos
unicelulares y miden de entre 4 a 10 milésimas de
milímetro de espesor, escribieron los investigadores,
un poco más grande que una bacteria normal.
“Con un aumento
bajo, las partículas parecían cuentas de cristal
lisas de color rojo. Con un aumento mayor (1000x) se podían
ver las diferencias en tamaño y forma”,
escribieron.
”Las formas
variaban desde lo esférico hasta lo elipsoidal y
ligeramente alargado… estas partículas similares
a células poseían una envoltura gruesa y colorada,
que podía identificarse perfectamente bajo el microscopio”.
Unas pocas tenían rota su envoltura celular, añadieron.
Las partículas parecen carecer de
núcleo, el compartimento central que poseen las células
vegetales y animales y que contiene el ADN, escribieron
los investigadores. Las pruebas químicas indicaron
que también carecían de ADN, la molécula
encargada del acarreo de los genes que contienen la mayor
parte de las células.
No obstante, Louis y Kumar escribieron
que al ser observadas bajo aumento las partículas
mostraban “membranas de estructuras finas”,
al igual que las células normales.
La corteza exterior parece contener una
“cápsula interior”, añadieron,
que en algunos lugares “parece haberse separado de
la corteza exterior para formar una región vacía
en el interior de la célula. Más aún,
parece existir una capa ligeramente visible de mucus presente
en la parte exterior de la célula”.
”Un rasgo característico es
la depresión hacia dentro de la superficie esférica
y que formaba estructuras con forma de taza, lo cual les
daba la apariencia de estrujadas”, este rasgo variaba
en cada partícula, añadieron.
“Los componentes principales de las
partículas rojas son carbono y oxígeno”,
escribieron. El carbono es el componente clave para la vida
en la Tierra. “Entre los componentes menores de las
partículas sobresale el silicio”, añadieron
Louis y Kumar; se encontraron otros elementos como el hierro,
el sodio, el aluminio y el cloro.
“La lluvia roja se inició
en Kerala durante un período normal de lluvia, lo
cual indica que las partículas rojas no pueden ser
algo que se acumulase en la atmósfera durante un
período de sequía y que fuese lavado por la
primera lluvia”, escribió la pareja.
“Los vasos situados en espacios abiertos
también recolectaron agua roja. Por ello, no se trata
de algo que haya podido caer de los tejados o de las copas
de los árboles. Considerando la gran cantidad de
partículas rojas que cayeron y lo amplio del área
geográfica en el que sucedió el fenómeno,
es imposible imaginar que se trate de polen o esporas de
hongo originadas en los árboles”, añadieron.
“La naturaleza de las partículas
rojas descarta la posibilidad de que se trate de partículas
de polvo provenientes de desiertos distantes”, escribieron,
y prueban que estas “no se encuentran en Kerala ni
en lugares cercanos”.
Una suposición fácil es que
“fueron elevadas por el aire en un lugar lejano de
la Tierra a causa de algún sistema ventoso”,
añadieron, pero esta posibilidad abre muchos interrogantes.
“Una característica
de todo caso de lluvia roja es su aparición altamente
localizada. Si las partículas se originan en un desierto
distante entonces ¿por qué no había
ninguna mezcla o dilución en la colección
de las partículas durante el transporte?” escribieron.
“Asumiendo un origen meteórico
de las partículas rojas es posible explicar el fenómeno”.
La lluvia roja comenzó en Kerala después de
que se diera un suceso de explosión de meteorito
en el aire, lo cual ocurrió el 25 de julio del 2001
cerca de Changanacherry en el distrito de Kottayam. Esta
explosión aérea de un meteorito fue evidenciada
por muchas personas que escucharon un ruido estruendoso
durante las primeras horas de aquel día.
“El primer caso de lluvia roja se
dio en este área unas pocas horas después
de la explosión aérea.. esto tiende un lazo
posible entre el meteorito y la lluvia roja. Si las nubes
de partículas se crearon en la atmósfera por
la fragmentación y desintegración de una especie
frágil y especial de meteorito cometario, que presumiblemente
contuviese una densa colección de partículas
rojas, entonces semejantes partículas podrían
haberse mezclado con las nubes de lluvia y haber causado
las precipitaciones rojas” escribieron.
La pareja propuso que durante el acercamiento
a la Tierra en un ángulo bajo, el meteorito habría
viajado sobre Kerala hacia el sudeste, y habría explosionado
sobre el distrito de Kottayam. “Durante su viaje por
la atmósfera podría haber liberado varios
fragmentos pequeños, lo cual causó la deposición
de grupúsculos de células en la atmósfera”.
Vivas o muertas, las partículas
poseen una energía duradera, si el documento es correcto.
“Aún después de almacenarlas en el agua
de lluvia original, a temperatura ambiente y sin ningún
conservante durante aproximadamente cuatro años,
no hemos encontrado que las partículas hayan sufrido
descomposición o decoloración”.
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FUENTES:
· malditoweekend.com
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