Así es el Área 51, el lugar más enigmático (e impenetrable) del planeta

Ubicada a 155 kilómetros de Las Vegas se encuentra la famosa base militar conocida como Área 51. Se trata de una base militar no convencional que, debido al hermetismo que la ha caracterizado desde su creación a mediados de los 50, ha inspirado múltiples teorías conspirativas.

Entre todas ellas la más famosa es la relativa a que oculta vida extraterrestre. Al respecto, diversos testimonios coinciden en haber avistado alguna clase de objeto volador no identificado (OVNI), lo que, supuestamente, estaría siendo ocultado por el gobierno estadounidense por miedo a la reacción de la población o por algún oscuro interés.

Por supuesto, estas teorías tienen una razón de ser, esto no significa que tengan un fundamento válido, pero sí que existe tanto una explicación sobre las mismas como una explicación sobre lo que realmente sucedía (y sucede aún) en este enigmático lugar del globo terrestre.

En este artículo se explorará esta interesante historia. Para ello lo principal será esclarecer lo que sabemos sobre la misma, dónde está ubicada y cuáles son sus protocolos de seguridad. De esta forma será más sencillo comprender por qué esta base militar se convirtió en un enigma y fuente de inspiración para la ciencia ficción contemporánea.

¿Qué sabemos exactamente sobre el Área 51?

Para hablar sobre el Área 51 es necesario identificarla correctamente, pues “Área 51” no es el nombre estrictamente correcto del famoso complejo militar. Aunque su uso ha afianzado que se le denomine de esta manera, la verdad es que el nombre “correcto” de la instalación militar es: Campo de Pruebas y de Entrenamiento de Nevada.

Este Campo de pruebas de 155 kilómetros cuadrados, fue creada en los años 50, momento correspondiente al periodo de la historia contemporánea conocido como Guerra Fría, una etapa de intensa competencia económica, tecnológica y militar entre dos modelos político-ideológicos: el libre mercado y el comunismo u organización central de la economía.

Bajo este contexto, el “Área 51” sirvió como un espacio para probar armamento de última generación cuyo conocimiento no debía filtrarse bajo ningún concepto. De esta manera, desde sus inicios el Área 51, la cual era conocida como Rancho Paraíso, mantuvo las más altas medidas de seguridad, de manera que ninguna información sobre lo que allí se desarrollaba pudiese ser descubierta por el enemigo.

Esta edificación sigue funcional hasta la actualidad. La misma cuenta con siete pistas de aterrizaje, una de las cuales se encuentra cerrada, y con un helipuerto. Se trata de una base militar que nunca ha sido genérica, puesto que su razón de ser, el desarrollo tecnológico de aplicación militar, siempre ha implicado que la misma se maneje con el mayor secreto posible.

La falta de información publica sobre esta base militar ha estimulado la imaginación de las sucesivas generaciones de norteamericanos y personas de todas las latitudes. No obstante, esta falta de información no basta para explicar el origen de las interesantes y sugestivas teorías conspirativas existentes en torno al Área 51.

Así es el Área 51, el lugar más enigmático (e impenetrable) del planeta
Storm Area 51 party in Rachel, Nevada

De secreto de Estado a enigma extraterrestre

El gobierno estadounidense admitió la existencia del Área 51 un 29 de septiembre de 1995. Se trata de un hecho destacable entre todos los relacionados con el complejo militar, ya que fue precisamente la negativa del gobierno a reconocer que esta base existía, lo que sirvió de abono y sustento de las múltiples teorías que conocemos. Sin embargo, el origen de las mismas responde además a hechos más específicos.

De forma concreta, la teoría que sustenta que el Área 51 esconde vida extraterrestre corresponde a una serie de pruebas de aviones supersónicos que se efectuaron en esta base durante plena Guerra Fría. Por supuesto, vale señalar que para la época, las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos y, en general, todo el cuerpo militar, operaba con la mayor prudencia. Naturalmente, las pruebas militares no fueron de conocimiento público. Así, las pocas personas que de casualidad lograron avistar algún objeto volador que se movía a gran velocidad solo podían hacer conjeturas sobre lo que eran realmente.

Vale la pena señalar que para la fecha los aviones supersónicos (de velocidad superior a la del sonido) eran poco conocidos. Por esa razón, el asombro debía ser elevado, teniendo como consecuencia que los espectadores imaginasen platillos y naves provenientes de Marte.

La desinformación siempre ha sido un estímulo para los mitos  y las especulaciones. Pero, ¿es la desinformación el único factor importante a considerar? Varios especialistas en ciencias sociales y humanas tienen otras perspectivas sobre el tema, las cuales ayudan a comprender por qué en casos como el del Área 51 y otras locaciones, como Roswell, se han desarrollado teorías conspirativas.

¿Por qué existen las teorías conspirativas?

Dos cualidades distinguen al hombre entre todas las especies, el lenguaje y el aburrimiento. La primera de ellas, el lenguaje, no solo nos permite comunicarnos, sino que además, nos permite crear, fabular y, sobre todo, especular acerca del mundo que nos rodea y a todos aquellos fenómenos que nos son desconocidos. Por otra parte, el aburrimiento es el sentimiento común que influye y motiva dichos procesos creativos.

Tal como señala Jennifer Schuessler en su artículo Our boredom, ourselves, históricamente el aburrimiento ha sido “una fuente importante de creatividad, bienestar y de nuestro sentido de identidad”. Asimismo, Fabián Sanabria, doctor en sociología de la Universidad de la Sorbona, señala que el ser humano tiende a negar la realidad que considera “banal y de alguna manera aburrida” , tal como se reseña en este artículo.

Como las personas no podemos enterarnos de todo lo que sucede en nuestras sociedades de masas, la construcción de la realidad suele recaer en los medios de comunicación. No obstante, cuando ni los medios ni las autoridades proporcionan información confiable, se crean el escenario ideal para la aparición de las más extrañas teorías conspirativas.

Aliens en Nevada: ¿Una teoría verosímil?

En el año 1995 el gobierno admitió la existencia de la base. Sin embargo, no fue sino hasta el 2013 que el propio gobierno confirmó su existencia y también, tras desclasificar archivos secretos, que la misma había servido como lugar de pruebas de armamento y entrenamiento militar.

Tomando esto en consideración y los planteamientos antes esbozados por los expertos surge una incógnita. Al menos en su contexto, ¿tenían justificación aquellas teorías que señalan una conspiración del gobierno estadounidense para ocultar la vida más allá de la tierra?

Aún cuando la misma carece de pruebas se puede afirmar que no carece de sentido. Después de todo, para que una teoría gane al menos consideración entre el público debe ser verosímil, es decir, debe ser coherente con un mínimo de supuestos y hechos de la realidad.

En el caso del Área 51 uno de esos hechos fue la confidencialidad. En efecto, el hecho de que la base era secreta para fines bélicos concordó y aún concuerda con la hipótesis de que allí se ocultan aún muchas más cosas de lo oficialmente admitido, incluyendo por supuesto, la vida alienígena.

Sin embargo, y tal como lo demuestran los falsos documentales, o Mockumentaries, que algo sea verosímil no quiere decir que sea cierto. Muy por el contrario, la verosimilitud suele ser la clave en este tipo de mitos y leyendas urbanas, puesto que al ser concordante con algunos hechos aparentan seriedad y veracidad. 

El incidente de Roswell y el Área 51

También en Estados Unidos se encuentra otra región asociada al contacto extraterrestre. Se trata del desierto de Roswell ubicado en Nuevo México. En en julio de 1947 en dicho desierto según otra teoría conspirativa se habría estrellado un platillo volador resultando muerta su tripulación.

Según la teoría, el gobierno estadounidense intercedió en el hecho ocultándolo. Además, el gobierno también se habría adueñado de los cuerpos extraterrestres para estudiarlos a escondidas del público. Aunque con un aparente error cronológico, según algunos creyentes de la teoría el gobierno norteamericano habría trasladado dichos cuerpos justamente hacia el Área 51.

La obsesión por el tema alcanzó su punto álgido en 1995. En dicho año no solo se admitió la existencia de la base militar en Nevada, sino que también una empresa inglesa, propiamente londinense, realizó y publicó un documental titulado Alien autopsy, en el que supuestamente se mostraban imágenes de los cuerpos hallados en Roswell en 1947.

La situación de fervor colectivo que generó, suscitó una respuesta gubernamental. Al respecto, la Fuerza Área estadounidense presentó un informe titulado Case Closed (caso cerrado) en el cual se confirmó que el objeto que se estrelló en el desierto de Roswell en 1947 pertenecía, sin lugar a dudas, a un globo aerostático.

Tal aclaratoria fue el punto final para el llamado caso Roswell y teorías afines. Por lo tanto, también se desmintió que algún grupo de extraterrestres provenientes de Nuevo México hubiesen ingresado en las instalaciones del Área 51.

El peligro real de un asalto al Área 51

El año pasado un joven procedente de California, Matty Roberts, decidió hacer una pequeña broma a través de Facebook. En principio, la misma consistió en una convocatoria abierta para visitar las instalaciones del Área 51, con la creencia de que las personas no se lo tomarían en serio. No obstante, Roberts subestimó los efectos de su mensaje y, para juicio de muchos, la insensatez humana.

La convocatoria alcanzó un público de casi dos millones de motivados. Por supuesto, dicha situación encendió las alarmas del gobierno norteamericano, el cual advirtió de las consecuencias físicas, económicas y legales que acarrearía para todo aquel que intentase acercarse hasta la reconocida Base Militar ubicada en Nevada.

Sobre dicha intención, la vocera de las Fuerza Aérea, Laura McAndrews, comunicó al Washington Post el desaliento a tales intenciones con la advertencia de que “La Fuerza Aérea siempre está lista para proteger a EE.UU. y sus bienes”. Por supuesto, esta y otras advertencias similares terminaron por disuadir a Roberts, quien ante una situación inesperada modificó el evento a un festival musical.

Con este nuevo “incidente” se revelaron, no obstante, los niveles de seguridad del Área 51. De forma más específica, todo aquel que intentase acercarse a la base primero correría riesgo en cuánto a su integridad física, dado que los militares de la base tienen derecho a utilizar fuerza letal. Además, al intento sobrevienen muchas consecuencias en términos económicos y legales.

De ser arrestado en estas condiciones, el Estado norteamericano está en facultad de catalogar a los detenidos como terroristas. Dicha amonestación tiene consecuencias no solo nominales, puesto que entre otras cosas, es una medida que impide a dicha persona abordar aviones de por vida.

Ficción y Realidad

Puede decirse que la ficción y la realidad a veces compiten. De hecho, es un tanto corriente el dicho popular de que la realidad suele superar a la ficción. En ese sentido, el más reciente incidente relacionado con el Área 51 ha demostrado tal afirmación.

En efecto, si bien las advertencias de las Fuerzas Aéreas no demostraron la existencia de extraterrestres en la base, lo que sí evidenciaron es una postura tajante y definitiva. Por supuesto, hay que considerar que los secretos de Estado que allí se manejan podrían afectar la vida de millones y del mundo entero, pero también que son vidas humanas con las cuales se está tratando.

¿Fue excesiva la reacción de las Fuerzas Armadas norteamericanas?, dicha respuesta queda de parte del lector. Lo que sí queda puesto sobre el tapete son dos cosas: Primero, que el hermetismo seguirá generando hipótesis, mitos y “teorías” conspirativas, y miedo o perversa curiosidad.

En segundo lugar, este hecho también puso en evidencia que la sociedad real y no la que imaginamos a veces suele ser tan o más inquietante que aquella vida extraterrestre. De manera que lo inquietante y lo misterioso no solo se puede encontrar en el Área 51 o en el desierto de Roswell, sino incluso dentro de cada uno de nosotros.

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