El Tarot egipcio

El tarot egipcio es una variación de las habituales cartas del tarot, apoyada en la simbología egipcia, para abrir las posibilidades de lectura, ampliando así las interpretaciones.

Para dar una lectura con estas cartas es necesario familiarizarse con ellas, conocer previamente la historia y significado de cada imagen allí plasmada. Por tanto, no cualquiera podrá realizar una lectura del tarot egipcio sin antes tener conocimiento de su estructura, que se desglosa entre mitología, simbología esotérica y letras hebreas.

Mediante las letras hebreas, datos espirituales y adivinatorios para la libre interpretación del pasado, presente y futuro, podrás atar cabos sueltos que a cualquiera perturbaría. El tarot egipcio es una guía a todas las preguntas sin responder, además las lecturas pueden llevar el enfoque que desees. Tal vez sólo amerites saber de un aspecto en tu vida y el tarot te lo dará, porque a diferencia de otras cartas, las egipcias prometen ser más certeras.

El poder del Tarot egipcio

Toda la magnificencia que se le atribuye al tarot egipcio proviene de la carga cultural e histórica de cada ilustración, que están muy bien pensadas y distribuidas. Cultura que se compone de adoraciones a deidades únicas, dioses que son híbridos entre animales y humanos, toda una mitología completa. De hecho, es el Dios Thoth, con características como las mencionadas, quien inspira a los videntes para formar las cartas. Para la época, los egipcios se valían mucho de la clarividencia y adivinación, así hallaban razones por las cuáles sucedían las cosas, pues era el único método que conocían.

El más aclamado en esta área fue Apis, quien suponía ser una reencarnación de Osiris, ya eso le sumaba bastante influencia y misticismo al personaje. Toda su historia y ascendencia lo llevó a ser un Dios a quienes los egipcios adoraban por las consultas que este podía otorgarles sobre el futuro. Este y otros tantos, como Heliópolis o Abidos, formaron una era de prácticas adivinatorias que se realizaban de distintas maneras con el fin de obtener su cometido.

Historia y actualidad

Lo único dudoso en el tarot egipcio es su origen, pues se cree que podría ser antepasado del Tarot de Marsella o un juego proveniente de cartas obsequiadas a Thot. Por supuesto, el tarot, al ser de Egipto, guarda similitud con figuras encontradas sobre rocas y personajes mitológicos en general. Aunque ha tenido sus cambios con el pasar del tiempo, las cartas egipcias siempre han estado inspiradas en sus simbolismos y cada cambio ha conservado algo de las anteriores.

El Tarot egipcio

Se dice que Thot recibió 22 láminas de oro presentándolo a sus seguidores como un juego sin igual, el cual tiempo después desaparecería sin dejar rastro más que una leyenda. Más adelante, Jean Alliette, en 1780 le dio un uso en las prácticas adivinatorias, llamando la atención de grandes celebridades que acudían a él para saber un poco del futuro. Tanto así que tenemos a Madame Lenomard, adivinadora y escritora de libros sobre astrología, quién traduciría el Libro de Thoth.

La adivinación existe desde hace muchísimos años en Egipto, incluso antes de decidir ponerle como nombre “Tarot”. Por eso el tarot egipcio es tan poderoso, porque está forjado de toda una cultura creyente y aferrada a las prácticas adivinatorias. Aunque actualmente es mucho más sencillo, porque se tiene información específica sobre los símbolos e ilustraciones, no hay que hacer tantas suposiciones, sino memorizar e interpretar.

Estructura de las cartas

En el tarot egipcio se le da mayor importancia a los Arcanos Mayores, compuesto por 21 cartas, divididas en tres grupos: cartas positivas, negativas y neutrales.

Los Arcanos Mayores

  • El Mago: Esta, como primera carta, es la base de todas las demás, la creación, razón y fundamento, es mucho lo que puede decir.
  • La Sacerdotisa: Simula el comienzo de todo ciclo, la maternidad, la dualidad entre masculino y femenino, así como otros aspectos.
  • La Emperatriz: Representa la naturaleza, la unión de las fuerzas, la conservación y renovación de las cosas.
  • El Emperador: El poder y la autoridad, esta carta ofrece posibilidades para tomar acciones.
  • El Jerarca: Trae consigo una energía mágica, para representar la religión y sus rituales.
  • La Indecisión: Tal cual es su nombre, nos muestra las posibilidades de muchos ámbitos y la disputa creada entre ambas opciones.
  • El Triunfo: La razón, virtud, certeza para emprender decisiones y darle forma.
  • La Justicia: La ley, conocimiento y conciencia sobre los hechos.
  • El Ermita: Es la iluminación y acciones por voluntad propia, también es conocimiento.
  • La Retribución: Representa un orden de compensación, replantea hechos y juega al karma.
  • La Persuasión: El poder de convencimiento, la capacidad de las jerarquías y dominación.
  • El Apostolado: El servir de forma espontánea, voluntariado y la generosidad.
  • La Inmortalidad: La renovación y transformación, en la misma entra el renacimiento
  • La Templanza: Es la actividad continua, acciones e ideas.
  • La Pasión: El deseo y las fuerzas del mismo, muestra el lado atractivo del misterio.
  • La Torre Fulminada: Lo transitorio de todo como mecanismo de evolución.
  • La Esperanza: La fuerza que tiene la fe para crear y continuar.
  • Crepúsculo: Una manifestación misteriosa de la luz para dar sentido a la razón.
  • La Inspiración: El comienzo de muchas cosas, inteligencia y fuerza de los conocimientos.
  • La Resurrección: Es donde se unen nuevas maneras de dar origen, el despertar y comienzo.
  • La Transmutación: Un conjunto de fuerzas que se unen para dar acción.
  • El Regreso: El poder de integración y los motivos de cada acto.

Los Arcanos Menores

A partir del número 23, la enumeración de las cartas comienza a aparecer del lado izquierdo de manera que puedan ser diferenciadas, llegando hasta el número 78. Tenemos: El Labrador, La Tejedora, El Argonauta, El Prodigio, Lo Inesperado, La Incertidumbre, La Domesticidad, El Intercambio, Los Impedimentos, La Magnificencia, La Alianza, La Innovación, El Desconsuelo, La Iniciación, El Arte y la Ciencia, La Duplicidad, El Testimonio, El Presentimiento, El Desasosiego, La Preeminencia, La Alucinación, El Pensamiento, La Regeneración, El Patrimonio, La Conjetura, La Consumación, La Versatilidad, La Afinidad, El Asesoramiento, La Premeditación, El Resentimiento, El Examen, La Contrición, El Peregrinaje, La Rivalidad, La Recapacitación, La Revelación, La Evolución, La Soledad, La Proscripción, La Comunión, La Vehemencia, El Aprendizaje, La Perplejidad, La Amistad, La Especulación, El Azar, La Cooperación, La Avaricia, La Purificación, El Amor y El Deseo, La Ofrenda, La Generosidad, El Dispensador, La Desorientación, El Renacimiento.

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